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Por: Mariana Gómez, Educadora en Diabetes y Psicóloga

Han pasado ya 12 meses en algunos de nuestros hogares desde que nos vimos en la necesidad de cambiar nuestras rutinas para permanecer a salvo. Si algo hemos constatado, es que esta pandemia además puso en evidencia que algunos fueron más privilegiados que otros y solo unos cuantos lograron trabajar desde casa y evitar así el riesgo de contagio de Covid-19. Supimos muy pronto que algunas condiciones de salud incrementaban el riesgo no de contagio pero sí de enfermar gravemente y de ser hospitalizados. Sin duda todos estos cambios nos pusieron sobre alerta.

En Febrero de 2021 vimos los resultados actualizados publicados en  Diabetología del estudio CORONADO,  un estudio que analizó los resultados de personas con diabetes hospitalizadas por Covid-19. En ese estudio, se observó, trágicamente que uno de cada cinco pacientes fallecían en un periodo de 28 días mientras que cerca de la mitad eran dados de alta.  En Mayo de 2020 los resultados preliminares del estudio CORONADO con una población de estudio menor demostró que 10% de las personas con diabetes y COVID-19 fallecían en un periodo de 7 días tras su hospitalización.

Las causas de estos desenlaces parecen diversas pero entre ellas se incluyen la edad, la terapia o tratamiento, el tiempo de diagnóstico y otros. Especialmente comprendimos cómo el manejo glucémico juega un papel importante en el pronóstico. Conocíamos ya que el manejo de la diabetes de cualquiera de sus tipos durante días de enfermedad requiere de esfuerzo adicional. Los procesos infecciosos, virus, bacterias y cambios hormonales tendrán un impacto en los niveles de glucosa en sangre inmediato y se requerirán ajustes muy puntuales para reducir los niveles de glucosa en sangre. En personas con diabetes tipo 1 se buscará a toda costa prevenir la cetoacidosis diabética.

Se observó también que el historial de complicaciones microvasculares fue un factor clave.

No es sorpresa lo mucho que esta información puso en alerta a la comunidad de diabetes. Rápidamente comprendimos que si bien no teníamos mayor riesgo de contraer el virus era difícil saber con qué severidad pagaríamos las consecuencias de contraerlo. Esperamos todos, sin duda, la vacunación.

“Estamos cerca, no bajemos la guardia” hemos escuchado un sin fin de veces pero, es justo cuando uno ve la meta cerca que podría sentir más ansiedad.  A algunos de nosotros nos ha generado tanta ansiedad el hecho de no saber cuándo seremos vacunados que hemos tenido que estudiar un poco al respecto para encontrar calma. Así, es que queremos compartir hoy contigo algunos consejos que esperamos te sean de utilidad.

Se paciente

Lo sabemos, se lee fácil pero ejercerlo requiere de gran habilidad. Hemos esperado 12 meses. Desde hace un par de ellos hemos leído sobre la vacunación pero no parece ser aún nuestro turno. Genera impaciencia, verdad? El córtex prefrontal de nuestro cerebro es el encargado de nuestra habilidad para ser pacientes. En estos casos, donde parecería que la perdemos podemos aplicar algunas estrategias para ayudarnos con dopamina. La dompamina es ese neurotransmisor que nos hará sentir mejor.  Si sientes que no lo logras, aquí unos consejos para incrementar la dopamina.

a) Queso, carne, pescado, nueces: De acuerdo con Psychology Today los alimentos ricos en tirosina pueden ayudarnos a incrementar la actividad de este neurotransmisor. Además, si te fijas, se trata de alimentos que no elevarán drásticamente tus niveles de glucosa en sangre.

b) No a la cafeína, azúcares y alimentos procesados:  Una sugerencia siempre es reducir nuestro consumo de alimentos con un alto contenido de hidratos de carbono y en particular alimentos procesados que además tienen un alto contenido de azúcares y grasas. Esta es una recomendación con o sin estrés pre-vacuna y seguramente conoces ya los beneficios pero te aseguramos que trabajar en concentrar tu atención en la modificación de tus hábitos, entre ellos tu alimentación, tendrá un impacto en tu salud emocional y en tu glucosa en sangre que al final son como un círculo vicioso.

c) Duerme lo suficiente: Dormir es clave, recuerda procuarar tu salud física. Crea tu rutina y tus horarios incluyendo la hora a la que te acuestas y preparas para dormir. Además, si realizas ejercicio esta combinación puede ser perfecta.

Si sientes que no puedes esperar más.

Te comprendemos. Nos sentimos igual. Muchas veces ver el punto de llegada tan cerca cuando ya estamos tan cansados es un momento muy difícil. Si lo sabrán los maratonistas cuando ven la meta.

  • Respira: inhala y exhala. Hazlo cuantas veces al día te sea posible. Recuerda que todos seremos vacunados y que el hecho de que no haya sido nuestro turno aún significa que seguramente se está vacunando a otros que tendrían mayor probabilidad de tener complicaciones muy serias. Los adultos mayores, los trabajadores de la salud, respira, pronto será nuestro turno. Repite, “pronto será mi turno, yo puedo”.
  • Lo que podemos cambiar. Hay cosas que podemos cambiar, hay otras que no. La elección en cuanto a la fase en la que nos tocará vacunarnos no parece ser decisión nuestra así es que lo mejor que podemos hacer es trabajar en lo que sí podemos controlar. Podemos seguir cuidándonos, podemos seguir usando nuestra mascarilla y seguir las recomendaciones de distancia e higiene. Repite, “pronto será mi turno, yo puedo”.
  • Crea momentos positivos. Mi propio profesional de la salud emocional me invita a buscar y pensar en los momentos positivos de mi semana. El ser humano tiende a prestar más atención a los momentos negativos y, seamos francos, son casi siempre más los positivos pero los negativos atrapan nuestra atención. Busca momentos que te hayan hecho sonreír y si no los encuentras créalos. Siéntate a tomar un café con tu familia, lee un cuento, arma un rompecabezas. Lo lograste 12 meses, lo lograrás unos cuantos más. Repite “pronto será mi turno, yo puedo”.

Recuerda que no estás solo. Que somos muchos los que estamos esperando impacientes. Platica con tus amigos y tus seres queridos. Y sobre todo cuida de tu salud en general para que estemos muy saludables cuando sea nuestro turno.

Repite “pronto será mi turno, yo puedo”.

 

 

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